5 razones para viajar con blablacar. Porqué viajo con BlaBlaCar.

viajeros en un coche de bla bla car

La respuesta fácil a porqué viajo con blablacar es obvia: por precio, pero no es así. Ni mucho menos.

Llevaba tiempo dado de alta en blablacar pero nunca me acordaba a la hora de viajar. Si había puesto un par de viajes que hice a Andorra y a Jaca, pero sin repuesta.

La primera vez fue para ir de Bilbao a Madrid, a Fitur. La realidad es que ya teníamos reservado un apartamento desde hacía meses, para tres noches: la idea era llegar la víspera y estar bien descansado al día siguiente. También habíamos reservado el autobús, a falta de tren rápido, la ruta Bilbao – Madrid está muy bien atendida por ALSA con frecuencias y buen servicio. Además tardas 4 horas de centro de la ciudad a centro de la otra ciudad, casi como ir en avión contando los desplazamientos a/desde el centro de la ciudad.

Alguien me comentó: “Nosotros vamos como el año pasado: el miércoles por la mañana la ida y el jueves por la tarde la vuelta” y me volvió a parecer un planazo porque además te ahorras dos noches de hotel, y dos noches fuera de casa.

Entramos en blablacar y nos encontramos con que Álvaro iba desde Bilbao a Fitur con esas fechas. Nos recogió en la esquina de casa y nos dejó en el aparcamiento de Ifema, lo mismo a la vuelta. Sin conducir y una charla muy amena. Criterios para este primer viaje: Comodidad, se ajustaba a lo que queríamos. El precio del viaje fue una variable en cuanto al ahorro de noches de alojamiento, pero no de transporte: unos 25 euros tanto con Alsa como con blablacar. En rutas como Bilbao-Madrid las frecuencias de los conductores de blablacar son casi como las de Alsa.

El segundo viaje fue de Bilbao a Valencia e iba a ir en coche para hacer un triangulo Bilbao-Benicassim-Tarragona-Bilbao. La semana anterior estuve un par de días con mareos, probablemente por unas pastillas que me recetó el médico. No me sentía muy convencido para hacer un viaje de este tipo después de esos dos días así que encontré a Laura que iba a Valencia con otras dos chicas. Me apunté y me dejaron en Sagunto, en la rotonda de la estación de tren, donde cogí un tren a Benicassim, donde pasaría un par de días por trabajo. En este caso el criterio fue Seguridad.

La vuelta desde Tarragona la iba a hacer en tren, un medio cómodo en el que se puede ir trabajando con el portátil y con el móvil. Al ser viernes, y el lunes fiesta en Cataluña, los trenes del mediodía y tarde estaban completos. El de las 8 de la mañana tenía plazas pero no tenía combinaciones para llegar a esa hora desde la localidad costera dónde estaba. Me encontré en blablacar con Dani que salía a las 15:00 hacia Bilbao. Un gallego, dos vascos y un catalán. Aproveché la mañana y en este caso el criterio fue por Horario. Me senté en el asiento de atrás y la mitad del viaje trabajé con mi portátil, con alguna cabezada también.

En estos cuatro primeros viajes descubrí otros dos criterios mas para utilizar este medio de transporte.

Negocios, después de 7 años de crisis hemos cambiado todos y un vehículo en el que viajan 4 personas da mucho juego. Con Álvaro comentamos temas de negocio (información) e incluso mantuvimos una reunión posterior para una posible colaboración. Laura, profesora de yoga, está a punto de cambiar de página web, asistió dos días mas tarde al curso que impartíamos en Benicassim.

Conocer gente. Quieras o no lo vas a hacer en un vehículo en el que pasas 4 horas con dos o tres personas mas. Ni networking, ni redes sociales ni meetic. Si quieres conocer gente puedes aprovechar el viaje. Además, en algunos casos, puedes elegir quien quieres que te lleve y cada conductor o viajero tiene su foto, edad … y comentarios de otros viajeros que han ido con ellos. Te ahorras la cuota de meetic o perder el tiempo en redes sociales. Por eso se llama blablacar, se habla mucho (aunque en el perfil puedes indicar o ver si le gusta o no hablar al futuro acompañante) aunque la mayoría de conductores recuerdan el caso de aquel/aquella viajero que se sentó en el asiento del copiloto, se puso los cascos y casi ni se despidió.

No se porqué pero esto me recuerda al auto-stop que hacíamos en los setentas y ochentas, pero mucho mas cómodo y mucho mas seguro. Repetiré. Estas son mis cinco razones para viajar con blablacar, y las tuyas?

(Por cierto, si alguien quiere volver de Salamanca a Bilbao con blablacar el jueves, tengo el viaje publicado)

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